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Adicción a las cirugías plásticas

Adicción a las cirugías

La adicción a las cirugías plásticas ha aumentado en los últimos tiempos. La búsqueda de la felicidad a través de la estética y el gozo que se experimenta después de un cambio de imagen pueden llevar a una persona a la adicción a la cirugía plástica. Pero, ¿Cómo distinguir entre un paciente sano, adicto o dismorfofóbico?

Cada vez son más las personas que deciden acudir a un cirujano plástico para corregir aspectos “insuficientes” de su físico.

Cuando el paciente no sabe determinar lo que quiere se hunde en un mar de lágrimas. Reconoce que se ha operado varias veces y esto es una luz roja que indica un posible problema.

En el mejor de los casos la persona que dice “tengo el dorso de la nariz muy grande y yo quiero tenerlo  justo”, es un paciente que “siempre va a ir bien”, porque sabe lo que quiere.

Al mismo tiempo, si una persona dice: “es que cuando me agacho en la esquina de la calle, y el sol está en contra, me proyecta una sombra de la nariz de un milímetro que no me gusta”. Esto puede significar que el paciente tiene un trastorno dismórfico.

En particular, los expertos clasifican a sus pacientes en cuatro tipos: los sanos, los que pasan a través de un período difícil, los amantes de la estética y la dismorfofóbicos.

El impulsivo durante la crisis

Hay personas que no están satisfechas con la vida y han optado por operarse en los momentos difíciles, como una ruptura de la relación.

Por ejemplo, cuando un hombre le confiesa a su pareja que se ha fijado en los voluptuosos senos de la vecina. La mujer opta por realizarse un aumento de senos.

El problema de este tipo de pacientes es que fijan el resultado de la operación con el éxito que tenga en la relación y no la satisfacción propia. Los médicos les recomiendan, posponer la decisión de la operación y volver en un año, cuando solventen su situación sentimental.

El que siempre quiere más

En el caso de un paciente que elimina la bolsa de sus ojos, se aplica botox, se levanta el pecho… Mediante la creación de la auto-satisfacción con cada operación se estimula a entrar a otra.

Por su parte, a través de varias sesiones de terapia se puede lograr que la persona reflexione.  Las personas deben saber qué esperan obtener con cada operación. Muchas veces, cuando se dan cuenta que se pueden auto satisfacer sin cambiar su imagen, se sorprenden.

 

A quien la adicción lo lleva a ver defectos donde no los hay

Esto ocurre cuando una persona ve como un trastorno o da excesiva relevancia a un aspecto que no tiene.

Son personas que tienen una adicción centrada en el cuerpo y harán lo que sea para perfeccionar cada detalle. La persona no se detiene con la negativa de su médico, y buscan otro “profesional” que haga el procedimiento.

Por ejemplo un paciente que  va a consulta porque “tiene un  reborde en el pecho  que no le gusta”. O puede ser una mujer que tiene los senos enormes y dice que “los tiene demasiados pequeños.”

Lo que sucede con la cirugía es lo mismo que con el dinero. Piensan que a través de la cirugía serán felices, y luego se dan cuenta de que no son felices. Además, los psicólogos insisten en que se debe evitar la búsqueda de la felicidad a través de la estética.  Si quieres una cirugía correctiva,  toma una decisión informada y deliberada, y no impulsivamente.

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